martes, 15 de julio de 2008

XV FIESTA LA BIZNAGA

XV FIESTA LA BIZNAGA

Con la añoranza de pasadas ediciones celebradas en La Finca La Cónsula, la Junta Directiva trata de buscar nuevos horizontes donde poder celebrar sucesivas ediciones, no sin percibir la sensación del que es desterrado de su casa, puesto que, sin desmerecer ningún emplazamiento anterior, es en la antigua casa de Heminguey, La Cónsula, donde la Peña La Biznaga siente mayor identificación con la importancia de su fiesta representativa.
Por este motivo comenzamos a estudiar nuevos recintos apropiados para la Fiesta y tras muchas inspecciones de lugares por parte de mi Directiva, en una de ellas visitamos el Real Aeroclub de Málaga, marco que sin ser la Finca La Cónsula, mejoraba mucho los anteriores y se decide por unanimidad solicitar el permiso necesario para llevar a cabo en él, nuestra XV Fiesta.
Por mediación de Leoni Benabú socio del Aeroclub y amigo personal mío se consigue la autorización y se comienza a trabajar en la confección del programa.

Eugenio Chicano presenta cu Cartel en los Salones de la Entidad
Eugenio Chicano que tanto se había identificado ya con el Pregón y la Fiesta, me recomienda contactar con el Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, D. Pedro L. Tedde de Lorca, para que pronuncie el tan ya popular e importante Pregón de La Biznaga. Puesta la Entidad en contacto con tan ilustre personaje por mediación del amigo común Eugenio, recibimos con enorme alegría la noticia de su aceptación de ser el Pregonero para esta Edición.
Para la conducción del acto, nos dirigimos a Canal Sur Televisión y solicitamos la colaboración de Carmen Abenza para que presente el acto, hecho que acepta muy gustosamente.
La Fiesta ya comienza a tomar forma, de manera que lo más importante estaba configurado con muy buena nota, pues con tan ilustre personalidad de la Cultura, el éxito del Pregón está asegurado y su presentación la iba a llevar a cabo una buena profesional de las ondas. Decidido estos dos puntos, la fecha se concreta en el día 22 de Julio del año actual 1989.
Anterior a todas estas gestiones, se tenía el nuevo compromiso para diseñar el Cartel y para ello estaba en buena disposición Eugenio Chicano, que con su estilo tan personal nos diseño una bonita obra alegórica a una constelación de estrellas compuesta de jazmines, obra que se presentó en los salones del domicilio social de la Entidad, ante gran concurrencia de socios y simpatizantes.
Llegada la hora de la Fiesta, componer el programa festivo del acto, ya era menos complicado, pues dado los contactos que se tienen del mundo de la música y del baile, para la Junta Directiva ya comienza a ser como coser y cantar.
Para abrir el acto se cuenta con el Grupo de baile Los Corazones, que demostraron el arte que llevan dentro las componentes del mismo, bailando unos bonitos bailes por Malagueñas.
Seguido a ello, Diego Gómez procede a presentar al Pregonero Pedro L. Tedde de Lorca, quién tras sus palabras y con agradecimiento expreso hacia el por su presentación, pronuncia un bello Pregón del gusto de todos los asistentes que al finalizar prorrumpieron en un fuerte aplauso, seguido a ello recibe la Biznaga de Plata de manos del Presidente.
Actuación del Coro Amigos de la Jabera, en él actua D. Clemente Solo de Zaldivar

A la hora de los asistentes pasar a divertirse, el evento contaba con la presencia del Grupo Rociero Los Amigos de la Jabera( ver foto arriba) , de este fenomenal Coro formaba parte D. Clemente Solo de Zaldívar, personaje que en el futuro sería elegido Presidente de la Agrupación de Cofradías de Málaga y que con motivo de la Fiesta se crearon vínculos de amistad con la Entidad que aun a día de hoy perduran.
El grupo dio un gran juego en la Fiesta, dado que se instaló en el centro de los asistentes una pista alargada para el baile por sevillanas que tanto éxito tenía por la época, creando un gran ambiente y diversión. Tras esta actuación se procede al desfile de elección de Miss Biznaga, que tras una larga deliberación su nombramiento recae en una bella morena que, por defecto de organización, no se registra su nombre. No obstante, en la foto del margen izquierdo podemos observar la impresionante belleza de Miss Biznaga 1989. En las fotos de la derecha podemos observar a los Directivo Antonio Rivera ( Arday) y Enrique Oliver imponiendo la Banda a las Damas de Honor.
Jurado Elección de Misses



En la foto vemos el excepcional ambiente flamenco y andaluz existente en la FiestaPara terminar de completar el programa se contó con la actuación de Juan Manuel, llamado por entonces el hombre orquesta, por la completa producción de música que producía en sus actuaciones. Posteriormente dada su calidad artística adquiere una notable fama pasando a actuar en programas de Canal Sur Televisión con el nombre de “ Champin box “. Su actuación en la Fiesta hizo pasar una extraordinaria noche festiva dada su calidad y enorme variedad de música.
En la foto se me puede ver rodeado de las mas guapas de las Fiesta.

Miss Biznaga año anterior, la Miss actual con sus Damas de Honor ( Chari 1ª Dama).
























PREGÓN
XV FIESTA LA BIZNAGA

Por: Pedro L. Tedde de Lorca
Rector de la Universidad de Alcalá de Henares



Celebramos los quince primeros años – que es una edad preciosa – de esta reunión de amigos fervorosos, de esta Fiesta de la Biznaga. En años anteriores vinieron, para alzar su “ Pregón “ en la noche del verano malagueño, ilustres personalidades del Senado de la Nación y del Senado de la Poesía, del periodismo y de la Política, del Arte y de la Literatura. Vinieron para juntar un puñado de metáforas brillantes como jazmines congregados en la antena de una biznaga, para dejar en el aire la proclamación de un entusiasmo y la constancia de una amistad. Este año habéis querido que sea vuestro Pregonero un aprendiz de poeta y profesor de historia, que son dos formas alternativas de darles vuelta al tiempo, y al tiempo de la biznaga quiero dedicar mi Pregón. No a su historia, que será menester de otros que la conozcan mejor, sino a la misteriosa sucesión de veranos y alumbramientos que marcan la persistencia de vuestro emblema.

Sabemos, gracias a los expertos en jazmines malagueños, que el origen de nuestra biznaga puede ser el mismo de la palabra con que se le designa, y sabemos también que este origen puede ser mozárabe, una hermosa manera de injertar en lo hispano romano lo arábigo andaluz. Eran estos antepasados aficionados a las tareas espaciadas y menudas, a quehaceres minuciosos y sensuales. Don Emilio García Gómez ha vertido nuestra lengua de hoy el poema de un malagueño que vivió en el siglo XII y que se llamaba Abul-Quasin Ben Al-Saqqat. Se trata de un poema dedicado a una fiesta en un jardín, y contiene entre otros, estos versos:

“ La mano del amor nos ensartó para la alegría:
nosotros éramos las perlas y los amores los hilos “.


Me gustaría de Aul-Quasin Ben Saqqat hubiese pensado, al formar esta gozosa imagen, en la mínima manufactura de los jazmines insertos.
Málaga fue siempre rica en labores que avivan el sentido, desde la seda a los vinos, como lo es en músicas y en flores que destapan su aroma al anochecer. Muchos siglos después de que nuestro paisano islámico cantara una fiesta, similar tal vez a esta que nos encontramos, hubo otros malagueños dedicados a empresas materiales de largo alcance: atraer y llevar barcos desde la Aduana hacia el Caribe o el Pacífico o el norte de Europa. Había entonces en Málaga prósperos comerciantes que levantaban opulentos patrimonios y también dedicaban no poca atención a perfeccionar su sensibilidad. Hacia 1.780, el Cónsul francés Humbourg, daba testimonio del éxito económico de aquellos mercaderes, pero también subrayaba su llamativa capacidad de consumo.
Imagino que el buen gusto de aquellos potentados les llevaría a erigir patios con jazmines y agua nocturna, con claros arcos y música casi secreta. Al severo Humbourg no le placía el gastos suntuario de esos hombres, y lúgubremente pronosticó: Les beaux jours de Málaga tarderon à revenir ( Los días felices de Málaga tardaran en volver). Por fortuna, la conjetura de Hombourg no llegó a cumplirse, al menos por entonces, como tampoco su creencia de que, en breve plazo, sería desviado de su curso el río Guadalmedina, que dividía en dos la ciudad y provocaba, de cuando en cuando, ruinosas avenidas. A lo que si llegaría pronto se final sería al Estado Absoluto que el Cónsul francés personificaba, de manera que, en los años últimos del siglo XVIII, al buen Humbourg lo sustituyó otro representante enviado por el nuevo Gobierno revolucionario, llamado Chompré, autor, al parecer, de unas tablas logarítmicas y amigo de clérigos ilustrados malagueños, con quienes me lo imagino dando largos y sesudos paseos por los alrededores del Puerto o de la Alcazaba, a la hora en que los jazmines, calladamente, desprenden su esencia, y con ella afirma la vida de este Sur inconmovible voluntad de liviana cercanía.
Además de Compé, no sé si jacobino o girondino en sus ideas, vinieron luego otros muchos extranjeros a Málaga, atraídos por la prosperidad de su comercio marítimo y por el deseo de llevar a países lejanos nuestros productos. Muchos se quedarían para siempre, seguramente encantados por las virtudes de las que aún se habla, acerca de esta tierra, y de las que ya se hablaba entonces. Málaga era también, aunque parezca mentira, una avanzada de la transformación industrial. Aquí, la fabricación de hierros, ácidos y algodones estaba muy por delante de lo que se conseguía en el resto de España. Pero, afortunadamente, no por ello los malagueños perdieron el gusto por mantener sus ancestrales instituciones de la flor, la música y la hermosura de la mujer. Contamos en este punto con un testigo de excepción. Fue don Pascual Muñoz uno de los Ministros de Hacienda más importante que ha dado el País, liberal revolucionario de mediados del siglo XIX y hombre de muy vasta cultura. En su famoso Diccionario Geográfico de España describe con singular habilidad y viveza los progresos industriales de Málaga, como los altos hornos y las máquinas de vapor de las fábricas de Manuel Agustín Heredia. Pero no por ello deja de referirse a otros cambios mucho más modesto e intemporales: por ejemplo, las modificaciones que en la colocación de los trastes de la guitarra introdujo, hacia 1.848, un malagueño llamado Antonio de Lorca.
Y sobre la belleza de la mujer malagueña, la perspicacia de con Pascual fue extraordinaria. Según sus palabras:

“ Las mujeres de este país merecen particular
atención: son hermosas, bellas y graciosas;
las puramente malagueñas tiene muy buen
color, lindas formas y mucho chiste; las de
mezcla extranjera son más blancas, de un
finísimo cabello castaño claro y unos ojos
y un expresivo mirar que tanto encanta en
todas ellas (. . . ). Los contornos de su bien
formados cuerpos son de una turgencia y
morbidez sumamente agradables, siendo sus
bases unos pequeños y preciosos pies, calzados
con mucho gusto.

Entiendo que se deduzcan de este párrafo dos cosas: Una, que en el siglo XIX había Ministros de Hacienda que escribían muy bien. Y otra, que resulta evidente el entusiasmo alcanzado por aquel prócer liberal cuando contemplaba las predecesoras de las malagueñas que hoy están entre nosotros.
Málaga era entonces también un vergel al que se había aclimatado nuevas plantas traídas del intenso y rico tráfico marítimo con exóticos parajes: el árbol del amor, el árbol de la vida, el del coral, los cedros, los robles de América, los claveles de la China, los tamarindos, las peregrinas del Perú y el nogal de Luisiana. Venturosamente, se conservan algunos e estos extraordinarios parques y jardines que son muy representativos del amor de Málaga por la belleza viva y del origen misterioso e híbrido de esta misma belleza.
Pero, con ser parte, estos exuberantes e imprescindibles jardines, de la riqueza esencia de Málaga, siguieron siendo jazmín y su peculiar vehículo, la biznaga, el centro, el ánima del sentir malagueño por las flores. Porque es la biznaga, flor urbana y democrática, la que lleva el olor de recónditos arriates y senderos hasta las esquinas y aceras de la ciudad. Con ella se acentúa el mirar de una muchacha por cualquier bocacalle. Con ella se puede guarecer el sueño de un niño en una noche de agosto. La biznaga hace verdad lo que dice Ángel Caffarena en dos de sus versos: Málaga jardín cerrado, / Málaga, jardín abierto. Es Málaga paraíso cerrado para nadie y jardín abierto para todos, gracias al mensaje que desprende estos blanquísimos fragmentos de memoria, estos hemisferios fragantes y nevados juntos a la mar del Sur.
En mi geografía adolescente de parques y balcones, por aquellas dulcísimas y verdes alamedas/ transidas en el aire por la brisa/ y en el suelo por íntimas veredas ( y ya me gustaría que el autor de estos versos, José Salas y Guirior me hubiese dado permiso para utilizarlos hoy), el jazmín no es que fuese imprescindible, pero era coetáneo del deseo. En mis tempranos tránsitos desde la Acera de la Marina a la Plaza del Carbón, desde la embocadura de Puerta del Mar hasta los aledaños de la Catedral nuestra, inconclusa y marinera, vista por Gerardo Diego como roca y cristal de sal/ rada de naves, la biznaga, llegado el impreciso comienzo del verano, ayudaba a ciertas cosas: por ejemplo, realzaba el brillo súbito de la risa de una mujer o conducía mejor que nada la alegría de quienes se paseaban y se buscaban, y también me sirve ahora para fijar el recuerdo de una edad única, la de niño que empezaba a hacerse hombre, quizás sin saberlo del todo.
Pero eso es ya pasado, y pasado personal, y aquí estamos para darnos cuenta de una cosa que, según la definición del pregón, hay que proclamar: vuestra dedicación al emblema de la biznaga es muy importante. Lo es porque estáis colaborando a que se mantenga un sentir colectivo, una vocación para la felicidad común que el ser de esta tierra exige. Y también una esperanza de que hacer, para que los hijos de nuestros hijos cifren su alegría en los mismos símbolos.
Una Biznaga es algo más que aquello que parece, porque, como ha dicho Alfonso Canales, la flor seguirá siendo siempre/ la imagen del esfuerzo que ponemos/ en expresarnos. La Biznaga es ya un logro expresivo de hombres y mujeres de Málaga: es una bella emoción de Mari Pepa Estrada cuando, con unas pinceladas, recobra los jazmines de otro tiempo. Es el cielo en que llega el aroma de la flor a ser más penetrante: un cielo de noche azul, translúcido, como el que Eugenio Chicano sabe transportar a sus cuadros. Es la ensoñación de aventuras que pueden ser ciertas, cuando Rafael Pérez Estrada renueva la mitología de jazmines y princesas mediterráneas. Es, en fín, el remate, desmayado y certero y sentido, de un soneto de Manuel Alcántara.
Por todo esto, por vosotros, me permito invitaros a proclamar:
¡ Viva la Biznaga para que viva Málaga !
Pedro L. Tedde de Lorca
22 de Julio de 1989
Real Aeroclub de Málaga
 
IMAGENES DE LA FIESTA. EDICIONES X A XV
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